Geometrías metálicas erosionadas por la acción de la lluvia y el viento, irrumpen los óxidos sobre la piel de los metales.
La aritmética de los objetos abandonados, apenas se vislumbra entre la niebla.
El viejo recolector de desechos, carga en su saco, el abandono de todos esos objetos tristes. Tendrán en sus manos la posibilidad de una segunda vida, serán expuestos en jaulas bien iluminadas, añoraran, quizás, su vida anterior en aquellos deshabitados espacios, acompañados tan solo por hierbas secas.
Luis Nieto